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Desempeño de las vigas grandes
en los incendios
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| Al exponerse al fuego, la
madera conserva su resistencia durante más tiempo que el metal. Los
metales desprotegidos pierden rápidamente su resistencia y se desploman
súbitamente, a menudo con muy poca señal de alerta. En cambio, la madera
pierde su resistencia lentamente, y solamente a medida que pierde material
por la carbonización de la superficie. En promedio, las temperaturas alcanzadas en un edificio en llamas oscilan entre 700 y 900 grados Celsius aproximadamente. El acero se debilita notablemente a medida que su temperatura sobrepasa los 230 ºC, y conserva sólo el 10% de su resistencia original al llegar a 750 ºC. Como regla general, la madera no se quema hasta que alcanza una temperatura de 250 ºC aproximadamente. Una vez que comienza a quemarse, la madera se carboniza normalmente a una velocidad de 0.64 mm por minuto, en condiciones de fuego intenso. La carbonización aísla naturalmente la madera y eleva el nivel de temperatura que puede soportar. Así, en un incendio de 30 minutos, solamente se pierden 19 mm de cada superficie expuesta de la viga laminada por la carbonización, quedando intacta la mayor parte de la sección transversal original de la viga. SEGURIDAD EN CASO DE
INCENDIO
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Las vigas de acero se derritieron y desplomaron sobre la viga de madera carbonizada, la cual, a pesar del enorme daño sufrido, permanece en su lugar.
Una viga de acero de 406 mm, 60 kg/m (#W16x40) y una viga laminada de 178 mm x 533 mm después de un incendio de prueba, bajo carga completa. La viga de acero se desplomó después de sólo 30 minutos de exposición al fuego, mientras que el miembro de viga laminada permaneció recto y alineado, con 19 mm de carbonización en las superficies expuestas.
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